Pedro Rocha quebró el 0-0 al 61′ para Coritiba
Coritiba cayó por 1-2 ante Mirassol en la jornada 26 del Campeonato Brasileiro – Série A, en un partido que cambió de ritmo con fuerza después de un primer tiempo cerrado y sin goles. Los dos equipos comenzaron con esquemas 4-2-3-1, con Fernando Seabra al frente del local y Rafael Guanaes en el visitante, en una disputa equilibrada que tuvo tensión, presión y pocas concesiones claras antes del descanso. Mirassol acumuló tres amonestaciones en la primera media hora, para Denilson, Daniel Borges y João Victor, mientras que Thiago Santos fue advertido en Coritiba. El árbitro A. Policarpo Bento debió intervenir con frecuencia en un duelo físico, con 14 faltas del cuadro local y 10 de la visita. Tras el entretiempo, Coritiba buscó modificar su dinámica con movimientos desde el banco y encontró la ventaja a los 61 minutos. Pedro Rocha apareció para definir una acción asistida por Fabinho, desatando la reacción del equipo anfitrión y premiando una producción ofensiva que incluyó 17 remates, seis de ellos dirigidos al arco. El delantero fue la principal amenaza de Coritiba: terminó con cuatro tiros a puerta y una valoración de 7.95. Sin embargo, la ventaja duró muy poco. El local no consiguió administrar el impulso generado por su gol y dejó abierto un escenario que Mirassol aprovechó con precisión. La primera hora de juego expuso un desarrollo parejo también en la posesión, con 48% para Coritiba y 52% para el visitante, pero el tramo decisivo reveló una mayor eficacia de Mirassol para transformar sus ataques en situaciones de peligro real.
Igor Formiga asistió a Gustavo Silva y cambió el partido al 64′
La respuesta de Mirassol fue inmediata y contundente. Apenas tres minutos después del gol de Pedro Rocha, Gustavo Henric da Silva igualó el encuentro al 64′, con una asistencia de Igor Formiga. Esa conexión fue el punto de inflexión de la noche: Mirassol no perdió calma tras verse abajo en el marcador, adelantó sus líneas y recuperó la iniciativa con circulación más sostenida y mayor presencia en el área rival. Los números respaldaron esa lectura. El visitante completó 401 pases correctos contra 340 de Coritiba, registró 472 pases totales frente a 414 y produjo 20 remates, tres más que su adversario. También generó 13 disparos dentro del área, dos por encima del local, y obligó a Pedro Luccas a realizar cuatro atajadas. Formiga fue la figura más influyente del partido, con una calificación de 8.9, dos asistencias y una llegada al arco, decisivo desde su función defensiva por la derecha. Gustavo Silva, reemplazado a los 76 minutos, dejó su sello con un gol y una actuación valorada en 8.2. Mirassol administró mejor los momentos posteriores al empate, incluso con las modificaciones que introdujo Guanaes para sostener la intensidad. Coritiba siguió buscando a Pedro Rocha y tuvo una producción ofensiva competitiva, pero se encontró con un Alex Muralha seguro bajo los tres palos, autor de cinco atajadas. La paridad no fue pasiva: ambos equipos atacaron, sumaron cinco remates bloqueados por lado y ejecutaron varios tiros de esquina, cinco para Coritiba y siete para Mirassol. No obstante, la visita mostró una respuesta más madura tras el 1-0 y convirtió el empate en una plataforma para ir por los tres puntos.
Bruno Santos sentenció el 1-2 al 84′ y el VAR anuló un penal
Mirassol completó la remontada a los 84 minutos con el gol de Bruno Santos de Oliveira, nuevamente tras una asistencia de Igor Formiga. El delantero definió el segundo golpe visitante y estableció el 1-2 final en un cierre de máxima tensión. Bruno Santos concluyó el partido con un gol, un remate a puerta y una valoración de 7.98, mientras que la influencia de Formiga quedó reflejada en las dos jugadas que definieron la victoria. Coritiba intentó reaccionar en los minutos finales, pero Mirassol defendió su ventaja con orden y resistió el empuje local. El desenlace todavía ofreció una última escena decisiva: a los 90+8′, el VAR anuló un penal que había sido señalado a favor de Coritiba en una acción vinculada con Rodrigo Moledo. La revisión eliminó la posibilidad de un empate agónico y confirmó la victoria visitante. Mirassol terminó con cuatro tarjetas amarillas, incluida una para Shaylon en el tiempo añadido, sin que el partido registrara expulsiones. Para Coritiba, la derrota corta una oportunidad de consolidar su posición en la parte alta: permanece séptimo con 37 puntos y diferencia de gol de cero, dentro de la zona de clasificación a la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Mirassol, en cambio, obtiene un triunfo de enorme valor en su lucha por mejorar su panorama: queda decimosexto con 25 unidades y una diferencia de gol de -10. La remontada se sostuvo en eficacia, manejo del balón y una sociedad determinante entre Igor Formiga y sus finalizadores. Coritiba tuvo volumen y encontró el gol primero, pero Mirassol respondió con dos ataques precisos para llevarse una victoria que puede pesar mucho en el desarrollo de la temporada.