Ángel Di María fue el nombre propio del 0-1 de Rosario Central ante Tigre por la fecha 9 del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol de AFA. Después de un primer tiempo cerrado, que terminó 0-0, el mediocampista asumió la responsabilidad en el minuto 60 y transformó un penal en el gol que definió la noche. Su intervención no solo cambió el marcador: también le dio al partido un punto de autoridad individual en una visita que necesitaba precisión para resolver una ventaja mínima.
Di María convierte el penal del 60’ y rompe el 0-0
La jugada decisiva encontró a Di María en el momento de mayor presión. Tras la confirmación del penal por revisión del VAR a los 55 minutos, Rosario Central tuvo una oportunidad clara para inclinar un partido que venía bloqueado desde el descanso. A los 60’, Di María ejecutó y puso el 0-1, un golpe que terminó siendo irreversible. En un duelo de márgenes finos, su acierto desde los doce pasos pesó más que cualquier volumen ofensivo: el remate no fue solo una acción estadística, sino la respuesta exacta para destrabar un marcador que Tigre había sostenido hasta entonces.
Di María sostiene su influencia con dos remates al arco
La actuación de Di María también se explicó por su capacidad para mantenerse como amenaza concreta durante sus 81 minutos en cancha. Además del gol, registró dos remates al arco y cerró el encuentro con una calificación de 7.15, números que reflejan una participación decisiva sin necesidad de exceso de intervenciones. Su partido tuvo eficacia, lectura del momento y peso emocional en el área rival: apareció cuando el 0-0 exigía precisión, convirtió la ocasión central y dejó a Rosario Central con una victoria construida alrededor de su pegada y su temple competitivo.